Hay una fuerza implícita en el SI, usalo más frecuentemente que el "no", aunque lo condiciones.
- El SÍ siempre es un soplo de aire fresco. Es vital, chispeante, brillante. En cuanto dices SÍ tu mente se prepara para lo que va a venir a continuación. El SÍ te insufla vida de inmediato, te pone en movimiento.
- El SÍ ilusiona a los demás. En un mundo que parece que cada vez tenga más y más problemas, la ilusión es un motor poderoso. Mueve montañas si hace falta. Escuchar a alguien responder SÍ a una propuesta tuya te carga de energía, de ilusión.
- El SÍ te hace ser más optimista. Ya has dicho SÍ. No debería salir mal, ¿no?
- El SÍ hace que los demás estén más dispuestos a escuchar los PEROs. Si tú has dicho SÍ, ya estás en el lado de los que van a seguir adelante. Ahora los demás seguro que querrán escuchar algún PERO que provenga de tu capacidad de análisis, que seguramente aportará detalles valiosos a tener en cuenta.
- El SÍ es positivo aunque al final el proyecto no sea realizable. Una idea que parece buena en principio, puede que no sea realizable por diferentes motivos. Pero decir SÍ en un primer momento es darle vida, y una oportunidad.

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