La idea subyacente detrás de esta expresión es que todo conocimiento sólo puede proceder de los maestros y de la enseñanza tradicional. Es, por lo tanto, un argumento de autoridad muy usado en la edad media, en un mundo donde se admitía que el conocimiento venía inspirado por Dios, el corpus intelectual debía considerarse como inamovible.
¿conoce usted personas "medievales"? Si. Esas que sólo cumplen una única voluntad, sin contradecirla y siendo los emisarios de una voz que no les es propia, pero saliendo en una cruzada diaria a cumplir lo que su(s) superior le ordena.
La disciplina es una gran virtud, pero la obediencia sin criterio propio entraña enormes peligros, sobre todo para quien la usa como fuente de su autoridad frente a terceros.
El magister dixit está demodé. Seguir instrucciones es necesario, pero justificar todo acción de liderazgo en otro es inconveniente, resta fuerza y poder personal y el grupo corre el riesgo de sentir una profunda desconexión.
¿conoce usted personas "medievales"? Si. Esas que sólo cumplen una única voluntad, sin contradecirla y siendo los emisarios de una voz que no les es propia, pero saliendo en una cruzada diaria a cumplir lo que su(s) superior le ordena.
La disciplina es una gran virtud, pero la obediencia sin criterio propio entraña enormes peligros, sobre todo para quien la usa como fuente de su autoridad frente a terceros.
El magister dixit está demodé. Seguir instrucciones es necesario, pero justificar todo acción de liderazgo en otro es inconveniente, resta fuerza y poder personal y el grupo corre el riesgo de sentir una profunda desconexión.
Para no seguir pura y simplemente a la autoridad, es importante revisar las referencias que tenermos, las externas a través del aprendizaje y del analísis del contexto, y aquí entra lo que diga "el maestro", pero a la mezcla hay que ponerle las referencias internas: nuestros propios principios y valores.

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